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Dormir bien también es salud: por qué el descanso es clave para prevenir enfermedades.

Comunicaciones HSF3 min de lectura

Dormir bien es mucho más que descansar. Conozca cómo un sueño de calidad influye en la salud del corazón, el sistema inmunológico, el metabolismo y el bienestar mental, y descubra hábitos que pueden ayudarle a mejorar su descanso.

Dormir bien también es salud: por qué el descanso es clave para prevenir enfermedades.

Dormir menos de lo necesario no solo provoca cansancio. Cada vez hay más evidencia científica que demuestra que un sueño de calidad es fundamental para el buen funcionamiento del organismo y puede influir en la prevención de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, inmunológicas y de salud mental.

En un mundo donde las jornadas laborales extensas, el uso constante de dispositivos electrónicos y el estrés forman parte de la rutina diaria, el descanso suele quedar en segundo plano. Sin embargo, especialistas advierten que dormir bien debe considerarse un hábito esencial para mantener una buena salud.

¿Cuántas horas debemos dormir?

La Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) y la Sleep Research Society recomiendan que los adultos duerman al menos siete horas por noche de forma regular para mantener una salud óptima. Dormir menos de este tiempo de manera habitual se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

En el caso de niños y adolescentes, las necesidades de sueño son mayores debido a su crecimiento y desarrollo, por lo que las recomendaciones varían según la edad.

El impacto del sueño en la salud

Mientras dormimos, el organismo realiza procesos fundamentales para la recuperación física y mental. Durante este periodo se fortalecen las funciones del sistema inmunológico, se consolidan los procesos de memoria y aprendizaje, se regulan diversas hormonas y se reparan tejidos.

Diversas investigaciones han demostrado que la falta de sueño puede aumentar el riesgo de:

Hipertensión arterial. Diabetes tipo 2. Obesidad. Enfermedades cardiovasculares. Depresión y ansiedad. Disminución del rendimiento cognitivo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también reconoce que el descanso adecuado forma parte de un estilo de vida saludable, junto con la alimentación equilibrada y la actividad física.

Señales de que el sueño no está siendo reparador

Aunque una persona permanezca muchas horas en la cama, la calidad del sueño también es importante.

Algunas señales que pueden indicar un descanso insuficiente incluyen:

Somnolencia durante el día. Dificultad para concentrarse. Irritabilidad frecuente. Dolores de cabeza al despertar. Ronquidos intensos o pausas en la respiración durante el sueño. Sensación de cansancio al levantarse.

Si estos síntomas son persistentes, es recomendable consultar con un profesional de la salud para identificar posibles trastornos del sueño, como el insomnio o la apnea obstructiva del sueño.

Pequeños cambios que hacen la diferencia

Los especialistas recomiendan adoptar hábitos que favorezcan un descanso de calidad, entre ellos:

Mantener horarios regulares para dormir y despertar. Evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse. Limitar el consumo de cafeína y bebidas energéticas durante la tarde y la noche. Crear un ambiente cómodo, silencioso y oscuro para dormir. Realizar actividad física de forma regular, evitando ejercicios intensos justo antes de dormir. Dormir bien es invertir en salud

El sueño no debe verse como un lujo, sino como una necesidad biológica. Incorporar hábitos que favorezcan un descanso adecuado puede mejorar la calidad de vida, fortalecer el organismo y reducir el riesgo de múltiples enfermedades.

Cuidar la salud también significa darle al cuerpo el tiempo necesario para recuperarse cada noche.

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